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| Madama Roja |
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COCINA DE AUTOR Fitz Roy 2192 - Palermo Hollywood
Reservas al 4776-4987
www.madamaroja.com
Estuvimos en Madama Roja, Fitz Roy 2192, casi esquina Guatemala. Es una típica casa del barrio de Palermo, resignificada en restó bar, donde predominan las tonalidades rojas, un clima más bien
tendiente a lo sensual y sugestivo. La pasamos bien.
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Buena atención, rápida, eficiente, amable. Es sugestiva también la actividad gastronómica de la zona, a una hora en que la mayoría busca un sitio para cenar y camina como hordas rumbo a los lugares que antes les han recomendado, o son parte de una costumbre. Uno puede ver que hay restaurantes y bares que están repletos y otros que están vacíos, de modo que al final, eso también te ayuda a decidir.
Nosotros fuimos por recomendación. Eran las 10 de la noche, viernes, febrero, buen clima. Madama Roja comenzaba a poblarse de comensales. Nos dieron una ubicación muy buena.
Nos dejamos recomendar por el cheff. Si bien la carta era más que completa, había detrás de la sugerencia un dejo de “coman esto que está de rechupete”.
De modo que para la entrada nos sirvieron milanesitas de mozzarella crocantes
con albahaca y oliva, porción que compartimos cómodamente y con satisfacción. Mientras llega el plato principal, no demoró demasiado, pudimos conversar tranquilamente, íntimamente, porque la música ambiental tenía un volumen adecuado para no destruir una charla. La distancia entre las mesas, ayuda en la tarea de mantener las conversaciones en privado; a pesar de lo estrecho del lugar, nadie parece enterarse de lo que estás hablando.
Para la Cena: ella ordenó solomillo de cerdo macerado en miel de caña y jengibre, papas al natural y albahaca. Yo pedí rack de cordero en reducción de Malbec y frutos rojos con papas a la crema. Ambos platos estaban increíbles, buen sabor, porción adecuada, al límite en el caso del rack de cordero, que merecía una costillita más, pero mi endocrinóloga hubiera estado de acuerdo en que la medida que me sirvieron era la justa.
Entre los dos nos tomamos un Malbec de media gama y un agua sin gas. Para cerrar la experiencia, ella pidió un flan con crema y yo un café.
La adición fue de $190. Coincidimos en que la relación costo satisfacción era la correcta.
Muy recomendable. |
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| Torre ParÍs |
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COCINA INTERNACIONAL + PIZZA
Bar/Restaurante
Marcelo T. de Alvear 1201 - Recoleta
Tel: 4816-0317 / 4814-0316 (delivery)
La noche que fuimos a ver a Los Macocos, en compañía de una
pareja de amigos, decidimos que cenaríamos Pizza. Era un jueves,
la obra terminó como a las 11:30pm así que caminamos hasta
El Cuartito, Talcahuano al 900, y con decepción, nos encontramos
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con una cola que llegaba hasta la calle. A la mañana siguiente teníamos que trabajar, de modo que decidimos cambiar de horizonte y nos fuimos hasta Torre París, que queda a la vuelta, sobre Marcelo T. de Alvear, con no demasiadas expectativas por cuanto El Cuartito “es un clásico” y la Pizza es la Pizza. Sin embargo nos llevamos varias agradables sorpresas. Conocimos un lugar de altísimo nivel, abierto solamente porque dos amigas cuchicheaban cosas en una mesa mientras el mozo, esperaba con los brazos cruzados y apantallando el suelo con la punta de su zapato, que las señoras se fueran a charlar a otro lado.
Al principio dudamos, yo le hice señas desde la vereda para confirmar que si entrábamos nos atenderían. Efectivamente, el mozo nos hizo el mágico gesto de adelante y se ganó el muy bien diez felicitado por la atención.
Lugar fantástico, atención impecable, nunca cara de impaciencia, al final sentimos que habíamos tenido suerte en no quedarnos a esperar nuestro turno en El Cuartito.
La carta hablaba de especialidad en pescados, pastas (fetuccini al huevo con tomate concassé, ajo y camarones), lenguado a la naranja, salmón a la ciruela… Imagínense con cuanta vergüenza dijimos: “queremos Pizza”. Ningún problema. Entre los cuatro nos devoramos una de rúcula y jamón crudo y otra de parmesano y verduras. Nada de mercadería recalentada, tardaron lo que tarda una pizza en cocinarse, la calidad deslumbraba, el sabor un lujo. Comimos a morir, no quedó ni un hilo de muzzarela en la tabla.
No dio para postre, sí para el café. Nos tomamos entre los cuatro dos cervezas y terminamos pagando en total $160. Nos prometimos volver otro día a probar las exquisiteces de la carta, en un horario razonable y acaso con reservas.
No se lo pierdan. |
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