| veamos alrededor más minuciosamente, con la perseverancia y la convicción que a través de un tiempo de maduración dará sus frutos.
En este caso Diego Arranz, fotógrafo y docente, lleva a cabo su proyecto de fotografía para chicos de pueblos rurales.
Él está radicado en Capital Federal y viaja todas las semanas a dar clases al taller de fotografía Ojos de Campo, en el partido de San Andrés de Giles, provincia de Buenos Aires y a 103 km de la Capital.
Fue por iniciativa del arquitecto, José María Yanes, director del Área Turismo y Pueblos Rurales de San Andrés, quién dice: “Para evitar la desaparición de estos poblados el Municipio trata a través de la educación y de las entidades intermedias interactuar con el sector público y privado para alcanzar el desarrollo local como principal medida a favor de la identidad y el arraigo”.
Lo particular de este taller es esa propuesta que apunta, desde la percepción de los chicos a “… mostrarle al prójimo un lugar para quedarse, una imagen que invita a “estar allí”, una pertenencia que nos habla del trabajo, del campo, de la naturaleza y de los vínculos que nos unen”, esa es la definición de Diego.
Me sorprendió gratamente que ante tanta mezquindad política, con los problemas que están atravesando en tantas de nuestras provincias, en un lugar remoto de Buenos Aires, de esos que sólo se acuerda el lugareño, alguien quiera donar su tiempo, alguien quiera apoyarlo tan solo para mantener el sentimiento de pertenencia, no por voto político ni por cuestiones económicas. Esto también es un granito de arena que se suma.
Desde distintos lugares en los que estamos ubicados reza en el fondo la identidad que tanto aparenta desaparecer cotidianamente. |