Martín Miguel de Güemes nació en Salta el 8 de Febrero de 1785, hijo de don Gabriel de Güemes Montero y de doña María Magdalena Goyechea y la Corte. Ingresa como cadete a la Compañía del 3er. Batallón del Rey, Fixo de Buenos Aires, destacado en Salta, a los 14 años recién cumplidos allá por Febrero de 1799. Algunos años después, durante las invasiones Inglesas, acudió presuroso a incorporarse a la defensa, según algunos historiadores, como Edecán de Liniers.
Comandó un pelotón de Húsares de Pueyrredón y obligó a rendirse al navío británico "Justine", que había encallado frente al puerto de Buenos Aires luego de una histórica baja del Río de la Plata.
Por razones de salud y coincidiendo con el fallecimiento de su padre, solicitó licencia durante 1808, la que fue concedida por el Virrey, posibilitándole regresar a Salta. Un año después lo nombran Subteniente efectivo del Regimiento de Infantería de Buenos Aires.
Tras la Revolución de Mayo, se incorporó al ejército patriota destinado al Alto Perú y formó parte de las tropas victoriosas en Suipacha. Regresó a Buenos Aires y colaboró en el sitio de Montevideo.
Itinerario
Marcha a la Quebrada de Humahuaca, el 22 de Agosto de 1810 desde la ciudad de Salta, comandando un escuadrón salteño denominado Partida de Observación. Es el primero en actuar a favor del movimiento de Mayo, llevando el mensaje, interceptando las comunicaciones del enemigo y preparando el terreno para el avance del ejército enviado por la Junta constituida el 25 de mayo de 1810. Se ha forjado un carácter valiente y combativo, tiene claros los objetivos y es por sobre todo un valiente dispuesto a dar su vida.
Su ascenso a Capitán lo deja al frente de salteños, oranences, jujeños y tarijeños; le permite vencer en la batalla de Suipacha a las fuerzas comandadas por el General Córdoba quien, derrotado, retrocede hacia Cotagaita donde arrastra en su huída a su jefe, el General Nieto. Esto permite liberar la ruta del Alto Perú, al ejército enviado por la Junta de Mayo. Por esas cosas de la política, acaso por el temor de que estuviese naciendo un caudillo estilo Artigas, cosa que molestaba a varios como por ejemplo a Rondeau, fue dado de baja del ejército victorioso de Suipacha por el representante de la Junta de Mayo, Juan José Castelli.
Por suerte la Junta Grande Nacional, le restituye a Güemes su lugar en el ejército y de inmediato parte de Salta en dirección a Tarija, donde presta ayuda al Ejército del Norte, el cual retrocedía tras haber sufrido una completa derrota en la batalla de Huaqui.
El General Juan Martín de Pueyrredón desde su campamento de Campo Santo en Salta, informó al Superior Gobierno en Octubre de 1811, las operaciones de la expedición que condujo en retirada desde Potosí los caudales del Real Erario en donde refiere "Salió con el Teniente Coronel Don Martín Güemes a ofrecerme el auxilio de sus pechos, únicas fuerzas de que podían disponer".
Pueyrredón encarga al caudillo salteño la misión de viajar a Tarija con objeto de sofocar una rebelión que había estallado en aquella ciudad provocada por elementos realistas y conseguir 300 caballos con destino al ejército patriota. Ambas misiones se cumplieron con éxito, con la colaboración de Uriondo y Méndez.
Tampoco a Belgrano le caía simpático este rústico salteño, lo separa del Ejercito del Norte dándole traslado a Buenos, según se dice por no estar de acuerdo con su conducta privada. No obstante en 1813 es reconocido con la promoción a Capitán de Caballería y Teniente Coronel Graduado de Ejército. Su designio parece pendular entre conflictos internos y externos.
José de San Martín parte de Buenos Aires, comandando fuerzas destinadas a incorporarse al Ejercito del Norte. Integra a estas fuerzas al Teniente Coronel Graduado, Don Martín Miguel de Güemes. El Padre de la Patria lo designa Jefe de Avanzadas del Río Pasaje.
"Los gauchos de Salta solos están haciendo al enemigo una guerra de recursos tan terrible que lo han obligado a desprenderse de una división con el solo objeto de extraer mulas y ganado".
José de San Martín
Guemes le dice a San Martín en una carta:
"Hace Ud. muy bien en reírse de los doctores; sus vocinglerías se las lleva el viento. Mis afanes y desvelos no tienen más objeto que el bien general y en esta inteligencia no hago caso de todos esos malvados que tratan de dividirnos. Así pues, trabajemos con empeño y tesón, que si las generaciones presentes nos son ingratas, las futuras venerarán nuestra memoria, que es la recompensa que deben esperar los patriotas".
Cuenta el historiador Felipe Pigna: El jefe de las fuerzas realistas, general Joaquín de la Pezuela, envió una nota al virrey del Perú, señalándole la difícil situación en que se encuentra su ejército ante la acción de las partidas gauchas de Güemes. "Su plan es de no dar ni recibir batalla decisiva en parte alguna, y sí de hostilizarnos en nuestras posiciones y movimientos. Observo que, en su conformidad, son inundados estos interminables bosques con partidas de gauchos apoyadas todas ellas con trescientos fusileros que al abrigo de la continuada e impenetrable espesura, y a beneficio de ser muy prácticos y de estar bien montados, se atreven con frecuencia a llegar hasta los arrabales de Salta y a tirotear nuestros cuerpos por respetables que sean, a arrebatar de improviso cualquier individuo que tiene la imprudencia de alejarse una cuadra de la plaza o del campamento, y burlan, ocultos en la mañana, las salidas nuestras, ponen en peligro mi comunicación con Salta a pesar de dos partidas que tengo apostadas en el intermedio; en una palabra, experimento que nos hacen casi con impunidad una guerra lenta pero fatigosa y perjudicial."
Somos los artilleros
que a la par del cañón
echan rodilla en tierra,
los que a la guerra
van con valor.
Salta es mi cuna, sí,
de Güemes, hijo soy,
por mi patria argentina
con gusto siempre
la sangre doy.
El Quinto ya va a partir
allá voy a luchar
peligra nuestra bandera
mano extranjera
la quiere arriar.
Adiós, morenita linda,
el clarín va a sonar,
no quiero dejarte sola
mi negra porque me
has de olvidar.
La Artillera Motivo Popular
cantado por Jaime Dávalos
en su homenaje a Güemes Los Infernales
Qué extraño designio guía a aquellos que son capaces de dar la vida por Patria…
Güemes enfrenta y derrota en el Tuscal de Velarde al Coronel Saturnino Castro y pone sitio a las fuerzas españolas que ocupan la ciudad de Salta. Resultado de este triunfo son: 31 Muertos, 45 prisioneros, 22 fusiles, 8 sables, algunas cananas y una tropilla de caballos y mulas.
San Martín informa al Directorio de este triunfo en Velarde, quien declara a Güemes "Benemérito".
En 1814 ataca a las fuerzas de Marquiegui en Anta y otra vez en Santa Victoria, para luego emprender la marcha hacia Jujuy. El Brigadier Joaquín de La Pezuela evacua la ciudad de Salta y sus fuerzas comienzan la retirada hacia el Alto Perú. Güemes y sus gauchos, que lo hostigan desde cinco meses atrás, lo atacan constantemente hasta La Quiaca. En agosto llega a Jujuy donde recibe un considerable refuerzo de hombres y armas, se pasan a sus filas 100 soldados. El destino pone en sus manos también 100 fusiles, 260 bayonetas, 373 lanzas, 264 juegos de herraduras, azadas, palas, picos y otros elementos, que los realistas habían abandonado en su precipitada fuga. Un botín invaluable.
En septiembre de 1814 y a pedido de Rondeau en calidad de reemplazo de San Martín en la conducción del Ejercito del Norte, el Directorio asciende a Güemes a Coronel Graduado del Ejército y le designa la jefatura militar de la zona comprendida entre Tucumán y Tarija.
En marzo de 1815, acompañado por 1000 gauchos, se incorpora al ejército de Rondeau. En abril sorprenden a la Vanguardia del ejército enemigo en Puesto del Marqués, batiéndola completamente. Esta brillante actuación de los escuadrones gauchos al mando de Caudillo Salteño, fue letal, dejó un saldo de 4 oficiales y 105 soldados enemigos muertos; 5 oficiales y 117 soldados entre heridos y prisioneros, y otra vez la captura de todas sus armas, municiones, equipajes y bestias. El ejército solo tuvo que lamentar dos gauchos heridos. Días después con autorización de Rondeau regresó con sus hombres a Salta.
El Cabildo de Salta, a petición del pueblo de la ciudad, designa a Don Martín Miguel de Güemes "Gobernador de la Intendencia de Salta", que comprendía las actuales provincias de Salta y Jujuy y la región boliviana de Tarija. El Director Interino Álvarez Thomas lo reconoce a mediados de junio de 1815. El Cabildo de Salta convocado por el Gobernador, resuelve denegar la entrega de las armas recogidas por Güemes en Jujuy al regreso de Puesto del Marqués, reclamadas por Rondeau para la retirada del ejército. Fundamenta esta negativa en: "que esta provincia quedaría sin armas que serviría para su defensa y el escarmiento del enemigo".
El 10 de Julio de 1815 Güemes contrae enlace en la ciudad de Salta, con Doña María del Carmen Puch.
El Cabildo de Jujuy, después de cuatro meses de reiteradas negativas, reconoce a Güemes como Gobernador de la Intendencia de Salta. Rondeau y su ejército se dirigen de Jujuy a la ciudad de Salta, dispuestos a tomar prisionero a Güemes y sus adeptos. El caudillo, por su parte, establece su cuartel General en los Cerrillos y adelanta su vanguardia hasta La Caldera, la cual se limita a hostigar a Rondeau y sus fuerzas, característica principal de la táctica de guerrilla con la que lucha contra el enemigo español. Rondeau declara a Güemes "Reo de Estado". El cabildo de Jujuy sanciona: "Que el Coronel Graduado Don Martín Güemes no ha sido ni es Gobernador legítimo de esta ciudad..." Se traslada entonces al cuartel general de Güemes, después de haber ocupado la ciudad de Salta pero quedando sin víveres y sitiado por el ejército gaucho. Rondeau, llega a un acuerdo con Güemes, el que es conocido como el "Pacto de los Cerrillos", con el Canónigo Gorriti como mediador.
El Gobernador de la Intendencia de Cuyo, General José de San Martín, comunica al diputado por Mendoza al Congreso de Tucumán, Doctor Tomás Godoy Cruz, que "más que mil victorias he celebrado la mil veces feliz unión de Güemes y Rondeau... con una salva de veinte cañonazos, iluminación, repiques y otras mil cosas".
Rondeau publica una proclama desde su cuartel general de Jujuy, en donde deja sin efecto todas las medidas tomadas en contra de Güemes estableciendo que "se han desvanecido completamente las dudas que causaron tales medidas". En junio de 1816 Rondeau emprende la marcha para Tucumán quedando Güemes como jefe de la Vanguardia y por ende, encargado de la defensa de la Nación por el Norte; misión cumplida en perfecta armonía con las autoridades nacionales y con el nuevo jefe del ejército del Norte, General Manuel Belgrano desde septiembre de 1816.
El Gobernador Intendente de Salta, don Martín Miguel de Güemes, Jura la Independencia de las Provincias Unidas de Sud América junto a autoridades y principales vecinos de la ciudad de Jujuy reunidos en Cabildo Abierto. Luego proclama con sus compañeros de armas, la Declaración de la Independencia por parte del Congreso de Tucumán y exhortándolos a continuar combatiendo con amplia confianza en el pueblo de la Intendencia de Salta. Es aquí cuando aparecen: Los Infernales…
La Unidad de Comando denominada Los Infernales fue creada por disposición de Güemes, en su carácter de gobernador Intendente de la Provincia de Salta, en Oficio del 12 de setiembre de 1815, elevado al Director Supremo del Estado:
"No dudando del beneplácito de V. E. he organizado una división de caballería compuesta de dos escuadrones de a dos compañías, cada una de cien plazas; y he dispuesto se les instruya en todo lo necesario al desempeño del servicio de infantería, para que puedan ser ocupados así a pie como a caballo, con la denominación de División Infernal de Gauchos de Línea. A la fecha se halla con la fuerza que manifiesta el Estado que adjunto a V. E. armada por ahora con fusil y bayoneta. Su disciplina es ya regular en una y otra arma, tanto que la considero suficiente para el desempeño del servicio en campaña y en guarnición".
La creación de esta unidad, destinada a combatir a pie o a caballo, revelaba el interés de Güemes de disponer de una unidad del tipo de los "Dragones", de los españoles, apta por su versatilidad para cubrir largos trayectos y efectuar la defensa a pie de pasos, desfiladeros, bañados o lugares de difícil tránsito o acceso.
En el borrador de contestación el gobierno central expresa: "No hay motivo que justifique la creación de un Cuerpo de Línea en esa Provincia donde no hace falta; la aprobación del que dice V. S. ha organizado denominándole División Infernal de Gauchos de Infantería cuyo estado de fuerza y propuestas respectivas dirige con oficio del 12 del presente no haría sino arruinar los escasos fondos del erario público."
Para comprender el impacto de la negativa del gobierno nacional basta señalar que el tercer ejército auxiliar del Perú, al mando de Rondeau, sería derrotado en noviembre de ese año, en Sipe Sipe, es decir un mes después del requerimiento de Güemes que, ya para ese entonces, no dudaba de esa suerte, dada la indisciplina y escasa efectividad de aquella tropa.
Igualmente el caudillo formó su mítico regimiento con los siguientes efectivos: 2 Jefes, 16 Oficiales, 32 Cabos, 16 Músicos y 336 Infernales. Este Regimiento, al contrario de lo que se sostiene, estaba uniformado con prendas de color azul y sólo llevaban prendas coloradas los músicos y la escolta del Gobernador (unos cien).
El 14 de Septiembre de 1816 Güemes informa a Belgrano, desde su cuartel de Humahuaca "La retirada de los enemigos tan indecorosa y perjudicial para ellos, la han hecho sin más motivo que el haber sabido que se movían las divisiones de mí mando, de modo que no solamente los de Yavi han fugado, dejando útiles de guerra que se expresan en los partes.....; sino también hemos desconcertado todos sus planes, haciendo salir a Olañeta y Marquiegui de Tarija”. También le informa al pueblo sobre la huida del enemigo, y los insta a volver a sus casas y actividades, “para disfrutar de la tranquilidad y dar gracias al Dios de los Ejércitos y a Nuestra Generala, la Virgen.
Dice Felipe Pigna: A principios de 1817, Güemes fue informado sobre los planes del Mariscal de la Serna de realizar una gran invasión sobre Salta. Se trataba de una fuerza de 3.500 hombres integrada por los batallones Gerona, Húsares de Fernando VII y Dragones de la Unión. Eran veteranos vencedores de Napoleón. Güemes puso a la provincia en pie de guerra. Organizó un verdadero ejército popular en partidas de no más de veinte hombres.
El 1º de marzo de 1817, Güemes logró recuperar Humahuaca y se dispuso a esperar la invasión. Los realistas acamparon en las cercanías. Habían recibido refuerzos y ya sumaban 5.400. La estrategia de Güemes será una aparente retirada con tierra arrasada, pero con un permanente hostigamiento al enemigo mediante el cuerpo de Infernales, con tácticas guerrilleras. En estas condiciones las fuerzas de La Serna llegaron a Salta el 16 de abril de 1817. El boicot de la población salteña fue absoluto y las tropas sufrieron permanentes ataques relámpago. El general español comenzó a preocuparse y sus tropas empezaron a desmoralizarse. No lo ayudaron las noticias que llegaron desde Chile confirmando la victoria de San Martín en Chacabuco. De la Serna decidió emprender la retirada hacia el Alto Perú.
A solicitud de Belgrano, el Director Supremo Pueyrredón le expidió un despacho de Coronel Mayor de los Ejércitos de la Patria, quien posteriormente dicta un decreto, reconociendo los excepcionales servicios prestados por Güemes; y en mérito a su brillante actuación, el gobierno lo premió con una medalla de oro y una pensión vitalicia para su primer hijo; una medalla de plata con trazos de oro para los jefes, una de plata pura para los oficiales y un escudo de paño con la inscripción: "A los heroicos defensores de Salta", para la tropa.
A fines de septiembre de 1817: Güemes comunica a Belgrano que ha impuesto una contribución general, con anuencia del Cabildo, para sostener a los que defienden la Patria y que la Intendencia de Salta, "a fuerza de sacrificios, ha logrado que los demás pueblos hermanos conserven su seguridad y sosiego", pero que ya se encuentra en la impotencia y requiere que todos contribuyan con sus auxilios. Belgrano trasmite el pedido al Director Supremo Pueyrredón, quien promete resolver favorablemente lo requerido pero los auxilios no llegaron jamás.
En diciembre Güemes se pone al frente de la Vanguardia para detener la invasión del General Olañeta. Reúne al Cabildo para tratar "Asuntos interesantes al servicio de la Nación". Debido al sacrificio que el pueblo de la Intendencia de Salta ha realizado para mantener la lucha y el grado de pobreza en el que se encuentra, se forma una comisión para recaudar fondos con el objeto de "atender las necesidades de la presente guerra". El Cabildo de Salta, presidido por Güemes trata el obedecimiento y publicación del Reglamento Provisorio, expedido por el Soberano Congreso del 3 de Diciembre de 1817 y mandado observar por el poder ejecutivo de las Provincias Unidas de Sud América.
El Coronel Mayor Comandante de Vanguardia Don Martín Güemes es reelecto Gobernador Intendente de Salta y Gobernador por El Cabildo de Jujuy: "son los momentos inconmovibles que harán siempre honor al Intrépido Güemes".se declara…
A principios de diciembre de 1818 Güemes comunica al Cabildo de Jujuy que San Martín se apresta a marchar sobre Perú y que no duda que Belgrano partirá también, comandando el Ejército del Norte.
En marzo de 1819 Güemes confecciona una nueva lista, con consentimiento del Cabildo de Salta, donde constan los nombres de los vecinos que deben contribuir con determinadas sumas de dinero, en calidad de préstamo, a efectos de poder hacer frente a las necesidades de la guerra por la emancipación.
El 25 de Mayo de 1819, Güemes jura la Constitución unitaria de 1819, junto con los miembros del Cabildo de Salta. Demuestra así que sus requerimientos desde 1815 pidiendo la sanción de una Constitución, eran plenamente sinceros y que en aras de la unidad nacional aceptaba hasta una constitución opuesta a sus ansias de autonomía para la intendencia de Salta.
En Septiembre y en Octubre de 1819: mandó levantar préstamos a vecinos pudientes de la ciudad, para poder solventar la guerra contra el ejército español. A requerimiento de Güemes, el 8 de Abril de 1820, el Cabildo de Salta establece una nueva contribución forzosa, a cargo de hacendados, comerciantes y demás vecinos pudientes.
Las fuerzas del General Juan Ramírez y Orozco invaden la Intendencia de Salta penetrando divididas en tres columnas. De inmediato Güemes dispone el hostigamiento de los invasores. 18 de Mayo de 1820 pide ayuda a los gobernadores de las provincias situadas al sur de Salta; Bustos, gobernador de Córdoba, le envía una fuerza de 500 hombres al mando del Coronel Alejandro Heredia; al agradecerle el auxilio, Güemes, le advierte a Bustos, que ordenará a emisario que se detenga en Tucumán hasta tanto consiga víveres para sostener esa división, pues carece de recursos "para alimentar a sus propios gauchos”. Las demás provincias expresan que no están en condiciones de prestar ayuda, pero Ibarra, gobernador de Santiago del Estero, informa que Bernabé Araoz, gobernador de Tucumán, impide que pueda enviarle una suma de dinero.
La falta de recursos motiva que el Cabildo de Salta, a pedido de Güemes, disponga de un empréstito forzoso de seis mil pesos. La caja de la guerra está vacía de recursos y no parece haber interés oficial en que la victoria sea posible.
A fines de mayo una columna del ejército español penetra en La ciudad de Salta, llegando posteriormente a las proximidades del Río Pasaje. Güemes y sus gauchos continúan hostigando a los invasores. Teniendo en cuenta la falta de una autoridad nacional, el General en Jefe del los Andes Don José de San Martín designa a Güemes, General en Jefe del Ejército de Observación sobre el Perú. El Ejército del Norte había marchado en 1819 hacia el sur para combatir a los caudillos del litoral; sublevándose en Arequito.
Las victorias de San Martín en Chile y de Güemes en el Norte permitían pensar en una lógica ofensiva común del ejército del Norte estacionado en Tucumán a las órdenes de Belgrano y los gauchos salteños hacia el Alto Perú. Pero lamentablemente las cosas no fueron así. La partida de San Martín hacia Lima, base de los ejércitos que atacaban a las provincias norteñas, se demorará en Chile por falta de recursos hasta agosto de 1820. Belgrano, por su parte, será convocado por el Directorio para combatir a los artiguistas de Santa Fe. Güemes y sus gauchos estaban otra vez solos frente al ejército español.
En julio de 1820 se reúne un Congreso General en Catamarca a efectos de tratar únicamente cuestiones relacionadas con la unidad nacional y la dirección de la guerra contra el enemigo común. El gobernador cordobés, Bustos, preferirá que el proyectado Congreso, se reúna en Córdoba y con fines más amplios.
Güemes se dirige al Cabildo de Jujuy, solicita a las damas jujeñas la máxima cooperación en la urgente confección de ropas para la tropa, dado el estado en que ésta se encuentra y la necesidad de partir de inmediato hacia Perú.
La mayoría de los miembros del Cabildo de Salta se pronuncian contra Güemes declarando que ha cesado en el cargo de gobernador de la Intendencia. Se encuentra en el sur de la provincia reuniendo fuerzas para enfrentar al gobernador de Tucumán, don Bernabé Araoz.
A fines de mayo de 1821 Güemes retorna a la ciudad de Salta y es aclamado por la mayoría de los salteños. Los revolucionarios se han ocultado o huido hacia el norte, llegando algunos hasta el cuartel general de Olañeta, jefe realista.
En la fría y oscura noche del 7 de Junio, Güemes y un grupo de Infernales ingresaron a la ciudad desde el sur por la vieja calle de la Concordia. El caudillo no podía ser tan ingenuo, como para no esperar reacciones por parte de los integrantes de la Patria Nueva, y más aún, cuando está verificado su conocimiento de las acciones del comerciante Mariano Benítez, estaba seguro de que el enemigo, en masa, jamás podría ingresar a la ciudad sin su conocimiento. Lo que ignoraba es que cuando el Coronel José María Valdéz, “El Barbarucho”, a las órdenes de Olañeta, se retiraba del territorio, fue alcanzado en Tupiza por el traidor Mariano Benítez, quien le ofreció guiarlo, por un paso secreto, a los efectos de penetrar en la ciudad y secuestrar al prócer salteño. Por esta traición Benítez ganará 5.000 pesos fuertes, recolectados entre los integrantes de la oligarquía salteña. Hubo quien aportó algo más, por ejemplo Tomás Archondo, quien no solo puso dinero, sino también la ayuda de su hijo Lucio que a cargo de 50 cazadores se apostó en las esquinas de la Caridad y la Victoria.
Güemes, que estaba escondido en casa de su hermana Macacha, solo pudo montar en su caballo y saltar por sobre dos pelotones enemigos; pero al cruzar el Tagarete del Tineo, recibió un balazo; como consecuencia del cual le llegará la muerte días después. |